Andrés Casanueva actualmente sirve en Wycliffe como director asistente para el área de la Américas. Esta planificando para el próximo año abrir una nueva oficina Internacional de Wycliffe de las Américas, proveyendo así un accesoa través del cual los cristianos de México, Centro y Sudamérica puedan envolverse directamente con la traducción bíblica y Wycliffe. Casanueva reside en Dallas, TX junto a su esposa, Stella y sus cuatro hijos.
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La iglesia latinoamericana evangélica es una comunidad en transición; al igual que todas las cosas vivientes, está en crecimiento y en constante cambio. La iglesia de hoy no tan solo incluye a los pobres y marginados de las pasadas generaciones, sino que también incluye un número creciente de gente educada y que posee influencia.

Las actitudes entre los latinos cristianos en relación a la Gran Comision también ha cambiado. Hasta mediados del siglo XX, la actitud hacia misiones era la de "no podemos." Pensabamos que no habían los recursos, conocimiento y la pasión. En la época de los años 1950 a 1980 la actitud giró de un "no podemos" a "podemos...¡nosotros sólos! Se levantó un espíritu surgido de un fuerte denominacionalismo y muchos de nosotros llegamos a pensar que en efecto podíamos alcanzar al mundo...¡para nuestra denominación!

A partir de los años 1980 hemos venido aprendiendo que es imposible que alcancemos al mundo por nuestra propia cuenta y aún arrogante el intentarlo. Pero seguimos pensando que podemos alcanzar al mundo con el evangelio de Jesucristo. Ahora nuestra actitud es, "¡podemos hacerlo...juntos! Queremos trabajar en unidad y en comunidad - la iglesia del norte y la iglesia del sur, juntos.

Hemos visto las necesidades existentes en el mundo. Conocemos las oportunidades de servicio y contamos con el llamado de Dios. Ahora queremos obedecer juntos con ustedes. El pueblo de Dios de cualquier lugar recibe la invitación a participar en la Gran Comisón, pero tambien a la unidad - unidad que resulta en comunidad. Debemos responder en obediencia.

Las iglesias de norteamérica y latinoamérica tienen sus diferencias. Los norteamericanos siempre están planeando, ¡planean todo! Nosotros estamos menos atados a horarios y actividades, y tenemos una pasión alimentada por la esperanza del pronto retorno de nuestro Señor.

John 17:23 I in them and you in me. May they be brought to complete unity to let the world know that you sent me and have loved them even as you have loved me.

Sin embargo, la unidad no es opcional para el creyente. Sino que es el fundamento de la comunidad cristiana, y dentro de esa comunidad compartimos muchas de las mismas cosas: visión, pasión, recursos, responsabilidades, liderazgo, amor y desafíos. Si nuestra actitud como cristianos es de aprender de otros, si estamos dispuestos a ser transformados por el Espíritu Santo, entonces la unidad es posible.

La unidad íntima con Dios nos va a permitir el construir una comunidad juntos a través de nuestras relaciones interpersonales. Normalmente pensamos que contamos con comunidades saludables, pero puede ser que sea sólo en forma superficial. La verdadera comunidad no es temporal, ni sentimental, ni de solo buenas intenciones.

Una verdadera comunidad crece en nuestra relación entre personas que igualmente están dispuestas a ser francas, honestas y dignas de confianza; gente que está dispuesta a admitir sus errores abiertamente y poder enfocarse en la misma meta. Esta es una comunidad que refleja el carácter de Dios. Es esencial el estar unificados de tal manera para que la comunidad del Reino sea real. Cuando el mundo vea esta nueva comunidad, ellos creerán en Aquel quien nos envió.



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